A diferencia de los volcanes clásicos con forma de cono que todos hemos vistos cientos de veces en documentales, películas y libros, los supervolcanes son estructuras planas de proporciones gigantescas que resultan prácticamente indetectables. Antes de entrar en erupción, la presión va aumentando en la cámara de magma hasta que el techo de la misma acaba por ceder y se rompe, permitiendo de esta manera que la lava salga impulsada a gran velocidad hasta que alcanza la superficie, momento en el que se desintegra y explota con gran violencia.
En las 2 imágenes que tenéis bajo estas líneas podéis apreciar de manera gráfica la forma de un supervolcán en reposo y momentos antes de entrar en erupción, cuando el magma comienza a ascender:
Al salir con gran violencia millones y millones de m³ de magma, el suelo sobre el que se encuentra el supervolcán se hunde formando un enorme cráter que recibe el nombre de caldera. Estas estructuras son tan grandes que sólo se pueden observar desde el espacio.



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